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Comprar una vivienda con futuro

A la hora de comprar una vivienda, las circunstancias personales presentes de cada uno tienen un gran peso. Una nómina que permita (o no) adquirir el inmueble en la zona que prefieres, con más metros o con las características deseadas. Pero hay que pensar que estamos ante una inversión de futuro, y que las circunstancias pueden cambiar en un plazo más o menos corto, y que esa adquisición puede llegar a convertirse en un quebradero de cabeza. Por eso vamos a darte unos cuantos consejos para que reflexiones antes de ponerte a buscar.

Sé realista con tu situación actual y con tus previsiones a medio plazo

A la hora de ponerte un presupuesto es preciso que seas realista. Nadie está libre de perder el trabajo (más en la situación que estamos viviendo) o de que las circunstancias cambien en poco tiempo. Por tanto tu presupuesto debe ser lo más ajustado posible. Las entidades financieras recomiendan que la cuota a pagar para la hipoteca no supere el 35 % de los ingresos netos mensuales de la familia. Otros expertos rebajan esa cuota al 30 %, pensando en que en los años en los que se estará pagando la hipoteca podría ser necesaria la adquisición de un coche o destinar dinero a gastos extras (por ejemplo, el nacimiento de un hijo).

El tiempo que se vaya a estar pagando va a depender de los ahorros que se tengan, algo que también influirá para poder optar a una propiedad más cara y con mejores condiciones.

Ten presentes tus planes 

Tal vez ahora estés soltero o soltera pero ¿tienes pensado formar una familia? Esto es algo en lo que debes pensar con detenimiento.

Los expertos consideran que comprar una vivienda en solitario proporciona más seguridad a largo plazo. Si tus circunstancias personales cambian siempre podrás venderla o alquilarla, y podrá convertirse en un plan perfecto de pensiones para el futuro.

Pero con una inversión tan elevada, debes pensar en futuro a la hora de decidir los metros cuadrados o el número de habitaciones y de baños. Porque si acabas formando una familia, probablemente ese loft o apartamento tan apañado se acabará convirtiendo en un problema para la convivencia.

Las barreras arquitectónicas

Cuando se es joven, por lo general, vivir en un dúplex o en un cuarto sin ascensor no representa un gran problema. Pero cuando llegan los achaques de la edad ya no será tan fácil subir esa escalera o mantener limpia una vivienda muy grande. Así que considera cuántos años vivirás en esa casa y si no se convertirá en un quebradero de cabeza.

El mantenimiento de la propiedad

El mantenimiento de las viviendas supone un gasto que no se tiene en cuenta en el momento de adquirirla en muchas ocasiones. Un piso en un edificio antiguo va a precisar de mayor inversión en reparaciones y en arreglos constantes, pese a que probablemente sea amplio y luminoso. Una casa con jardín es perfecta, hasta que te das cuenta que esos metros de más que nunca usas también precisan de cuidados (por ejemplo, segar el césped).  

Ponte en manos de profesionales

Tal vez después de leer todas estas variables estés un poco más liado a la hora de adquirir la vivienda. Por eso nuestra mejor recomendación es que te pongas en manos de profesionales como los asesores inmobiliarios del equipo de Santa Olaya. Te ayudaremos a encontrar la vivienda de tus sueños teniendo en cuenta tus preferencias, tu situación y tus sueños de futuro.

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